GUARDIANES DE LO EFÍMERO
La tarde se viste con su disfraz opalino
y las pupilas del tiempo se dilatan
para desvanecerse en campanarios
de oscuros laberintos.
Un pesado carruaje
se desploma en el abismo.
Los guardianes de lo efímero
bostezan,
mientras enhebran sus harapos
en la olorosa penumbra.
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