sábado, 12 de septiembre de 2015

ESOS INSTANTES


Hay esos instantes
dónde puedo sentir mi alma
transparente, iluminada,
inamovible,
como la piedra de cuarzo.

Hay esos instantes
dónde puedo sentir las alas del viento
desplazándose 
sobre los altos pastizales.

Muy cerca de allí
la tierra árida enmudece,
puedo escuchar el sonido de la lluvia
acariciando con sus lágrimas
los cactus que aún no florecen.

Hay esos instantes
dónde puedo sentir mi alma
transparente, iluminada,
inamovible,
como la piedra de cuarzo.


PIES INQUIETOS

¡Ay de mi!
Es que tengo los pies inquietos
tan inquietos que no saben 
estar quietos.
¡Ay pies!
Que será de mi 
cuando ya no me puedas sostener?
Por eso pies bendito
te pido y te ordeno 
con la misma energía
llévame a recorrer 
por las anchas avenidas
que bordea mi ciudad,
largas caminatas por La Rivereña
para sentir la frescura
del río Paraguay.
¡Ay pies!
Llévame a sentir la tibieza de la arena
la frescura del agua
la textura y el cosquilleo
de las hojarascas.
¡Ay pies!
Mientras las fuerzas de tus alas
me lleven,
nunca me detendré.

MELODÍAS FORMOSEÑAS



MELODÍAS FORMOSEÑAS 

Lamparillas de luciérnagas
parpadean
detrás de la ventana.

El universo
conspira
en los caminos del valle.

Una callada quietud
bosteza 
entre cálidos pajares.

La nostalgia 
estruja mi corazón
en el silencio 
de la penumbra.

Filtran aromas
de leños
en cerrojos oxidados.

Mientras vivo y sueño
en melodías Formoseñas...