Formosa realza su paisaje
en el espejo manso del río Paraguay.
Un antiguo puerto
de durmientes y maderas
quedó sumergido en el tiempo
para transformarse
en una hermosa costanera,
dónde la brisa cálida
va y viene bordeando la ciudad.
Sus verdes aromas
se vuelven abrigo
para las aves,
y en cada estación
el aire siempre huele
a primavera.
Cada año surge
un bullicioso palpitar
en cada rincón
de nuestra bendita tierra.
Se siente el fluir
de una algarabía desatinada
en la Plaza San Martín
para celebrar
la provincialización de Formosa.
¡Llegó el momento!
El viento nos trae en sus alas
alegría,esperanza y progreso.
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