sábado, 12 de septiembre de 2015

PIES INQUIETOS

¡Ay de mi!
Es que tengo los pies inquietos
tan inquietos que no saben 
estar quietos.
¡Ay pies!
Que será de mi 
cuando ya no me puedas sostener?
Por eso pies bendito
te pido y te ordeno 
con la misma energía
llévame a recorrer 
por las anchas avenidas
que bordea mi ciudad,
largas caminatas por La Rivereña
para sentir la frescura
del río Paraguay.
¡Ay pies!
Llévame a sentir la tibieza de la arena
la frescura del agua
la textura y el cosquilleo
de las hojarascas.
¡Ay pies!
Mientras las fuerzas de tus alas
me lleven,
nunca me detendré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario