Somos
como una vela encendida,
una luz que palpita
agitando sus alas
en cada mañana.
Somos
como un farol
como una fogata ardiendo.
Somos
como la chispa y el destello
de un amanecer
en llamas.
Somos
como como la vela encendida
que al apagarse,
se extingue el brillo del alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario